¿En qué país aprender inglés?

Hablar inglés abre puertas, y cuando las clases nocturnas y las series en versión original ya no bastan, la inmersión sigue siendo el método más eficaz. Intercambio universitario, curso de idiomas en el extranjero o trabajo fuera: cada destino tiene sus puntos fuertes, su coste y sus limitaciones. Estos son los 10 mejores países para aprender inglés, y lo que cada uno le aportará de verdad.

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¿En qué país aprender inglés?

Inglaterra

Big Ben en Londres

El inglés se habla en 59 países, pero nació en Inglaterra. Es allí, por tanto, donde aprenderá el inglés más estandarizado, el que se conoce como Queen’s English o BBC English.

Situada a un corto vuelo de España, Inglaterra resulta sin embargo de lo más exótica por su cultura. El país ofrece entornos muy distintos según la ciudad: urbano con Londres, Manchester o Liverpool; costero con Brighton, Bournemouth o Bristol.

Los dos inconvenientes son de sobra conocidos: el clima y el coste de la vida. Entenderá enseguida el sentido de la expresión it’s raining cats and dogs, y necesitará un presupuesto considerable, tanto para un curso de idiomas como para instalarse.

A cambio, el entorno universitario es excepcional, con instituciones de talla mundial como Oxford o Cambridge. El país atrae cada año a más de 300.000 estudiantes extranjeros. Las escuelas de inglés, por su parte, están por todas partes: en las grandes ciudades, a lo largo del litoral y, por supuesto, en Londres.

Malta

Playa de Qarraba Bay en Malta

El pequeño archipiélago situado frente a las costas de Sicilia se ha convertido en pocos años en un destino de primer orden. Antigua colonia británica, Malta ha conservado el inglés como una de sus dos lenguas oficiales.

Al marco mediterráneo se suma un ambiente muy internacional, alimentado por una nutrida comunidad de expatriados. Se viene por el sol y el mar, y uno se queda por la gente. Esa mezcla explica el éxito de estudiar inglés en Malta.

La isla cuenta con una universidad en Msida, pero son sus escuelas de idiomas las que le han dado fama: cada año, cerca de 52 000 estudiantes de todo el mundo vienen a aprender inglés en una de las 32 escuelas certificadas por el ELT Council. Los precios, bastante más asequibles que en Inglaterra, terminan de inclinar la balanza.

Irlanda

Castillo en Irlanda

La isla Esmeralda tiene argumentos de peso: una población célebre por su hospitalidad, unos paisajes y un folclore que invitan al viaje, y una fuerte presencia de estudiantes internacionales que facilita la integración.

Ir a Irlanda suele significar elegir entre Dublín y Cork. La capital seduce por su dinamismo y su población estudiantil; Cork, más pequeña, gana en cercanía y autenticidad. En ambos casos, meta un chubasquero en la maleta: el clima irlandés es muy lluvioso.

El país solo cuenta con 9 universidades, lo que simplifica la elección en caso de intercambio universitario. Irlanda alberga, en cambio, las sedes europeas de numerosas empresas tecnológicas, de PayPal a Google, que contratan constantemente perfiles extranjeros para sus servicios internacionales. Una buena manera de combinar trabajo y aprendizaje.

En cuanto a los cursos de idiomas, no faltan escuelas especializadas. Los precios son algo inferiores a los de Inglaterra: calcule aun así unos 1.500 € por dos semanas, según el volumen de clases y el tipo de alojamiento.

Escocia

Castillo en Escocia

Al norte del Reino Unido, Escocia cultiva una identidad muy marcada en un escenario salvaje y montañoso, de los lagos de las Highlands a las cumbres de los Cairngorms. Un destino hecho para usted si le gustan el rugby, la autenticidad y los paisajes rurales.

Un aviso: el acento escocés resulta difícil de entender con un nivel principiante (A1 o A2). Por suerte, los estudiantes extranjeros abundan en Glasgow y Edimburgo, y las escuelas de inglés acogen grupos internacionales que facilitan los primeros pasos.

En materia de financiación, tenga en cuenta que la cobertura de las tasas de matrícula por el programa SAAS está reservada, bajo condiciones, a los residentes en Escocia: desde el Brexit, los estudiantes europeos ya no pueden optar a ella y deben apuntar a las becas de excelencia que ofrecen las propias universidades.

Gales

Puerto de Tenby en Gales

Al suroeste de Gran Bretaña, Gales ofrece una excelente alternativa al resto del Reino Unido. Este pequeño país de 3 millones de habitantes propone un entorno bien conservado, entre colinas y montañas, sostenido por una cultura celta muy viva.

Tenga en cuenta, eso sí, el acento galés, que puede desconcertar durante una primera estancia lingüística.

Cardiff y Swansea concentran la mayor parte de los estudiantes. Estas dos ciudades costeras gustan por su ambiente, su vida nocturna y su oferta cultural. Universidades y escuelas de idiomas están bien representadas en ambas.

Estados Unidos

Rascacielos de Nueva York de noche, Estados Unidos

Estados Unidos sigue siendo el destino que más hace soñar. Ir allí exige, sin embargo, preparación: hay que cruzar el Atlántico, pero sobre todo superar un recorrido administrativo exigente.

El tejido académico es una baza indiscutible. El país cuenta con más de 18 millones de estudiantes, de ellos 1 millón de extranjeros, repartidos en más de 4.000 instituciones de enseñanza superior. Dieciséis de las veinte mejores universidades del mundo son estadounidenses, según el ranking de Shanghái.

Para una inmersión, la oferta es abrumadora: el territorio es inmenso y las escuelas de inglés, innumerables. Puede apuntar a Nueva York con la Brooklyn School of Languages o a Miami con la Oxford House. Lo más difícil será elegir su ciudad base.

Canadá

Vancouver de noche, Canadá

Canadá combina cultura anglosajona y herencia europea en un territorio inmenso, salvaje y a la vez muy urbanizado en sus metrópolis. Es, ante todo, el país de los grandes espacios naturales.

Para el inglés, conviene alejarse de Quebec, mayoritariamente francófono, y optar por Alberta o la Columbia Británica. El país es uno de los más abiertos a los estudiantes extranjeros, con cerca de medio millón de jóvenes acogidos cada año en sus programas universitarios.

Las escuelas de idiomas abundan, de Toronto a Vancouver pasando por Victoria. Otra vía posible: combinar trabajo y aprendizaje. El programa International Experience Canada, abierto a jóvenes de 18 a 35 años según la nacionalidad, sigue siendo una de las mejores formas de aprender inglés mientras se financia la estancia.

Australia

Ópera de Sídney de noche

Australia atrae a estudiantes, mochileros y jóvenes en busca de aventura. El país es famoso por su Gran Barrera de Coral, las extensiones desérticas del Outback y sus canguros.

Su gran baza es económica: el mercado laboral es dinámico y el paro, bajo, por lo que resulta relativamente fácil encontrar un empleo para financiar la estancia. Las explotaciones agrícolas contratan sin descanso y ofrecen salarios suficientes para vivir allí mientras se aprende inglés.

Dos inconvenientes, eso sí: el presupuesto inicial y los trámites. Calcule unos 8.000 € para el vuelo y los primeros meses, y reserve tiempo para el visado, ya sea el eVisitor (subclase 651), la ETA (subclase 601) o la working holiday visa, accesible hasta los 30 o 35 años según la nacionalidad.

Melbourne, Sídney o las ciudades de Queensland son las mejores bases para un intercambio universitario o una escuela de idiomas.

Nueva Zelanda

Auckland en Nueva Zelanda

Es sin duda el destino más lejano de esta selección, y uno de los más espectaculares. Nueva Zelanda ofrece paisajes vírgenes entre mar y montaña, los mismos que sirvieron de decorado a El Señor de los Anillos, Avatar o El Último Samurái.

El precio del billete de avión disuade a más de uno de poner rumbo a la «tierra de la gran nube blanca». Pero una vez allí, la calidad de vida y las infraestructuras están a la altura del viaje.

Sudáfrica

Ciudad del Cabo, Sudáfrica

Los destinos africanos siguen siendo poco habituales para un curso de idiomas, y eso que el continente cuenta con 22 países anglófonos, de Ghana a Kenia, pasando por Mauricio, Uganda y las Seychelles. Entre ellos, Sudáfrica, miembro fundador de la Commonwealth, es con diferencia el destino más popular.

La «nación arcoíris» ofrece un crisol cultural único, con 12 lenguas oficiales, en el que el inglés sigue siendo la lengua vehicular. No faltan actividades para desconectar, del safari al senderismo.

El coste de la vida es bajo, lo que hace que los cursos de inglés resulten muy competitivos. El país atraviesa, no obstante, un periodo de inestabilidad política y la inseguridad es notable en algunos barrios. Un destino reservado a viajeros con experiencia: infórmese en su consulado antes de partir.